En nuestros cursos para jóvenes te enseñamos a hacerlo, también son una continuación perfecta de nuestros cursos para cachorros.
¿En qué consiste?
Objetivos:
1. Adiestramiento: Tener un perro joven sin un adiestramiento consistente para manejarlo en las situaciones cotidianas mermará la calidad de vida del perro (que no puede ser soltado para jugar o no sale a pasear con tanta frecuencia como podría porque tira de la correa) y/o supondrá un riesgo para él y para los demás (si el perro desobedece podría cruzar calles, tirarnos al suelo al llevarle de la correa…). Este es uno de los puntos más relevantes en este curso.
2. Socialización: Los perros jóvenes frecuentemente empiezan a mostrar problemas al relacionarse con otros perros, incluso con aquellos que conocen desde siempre, también pueden resultar bruscos o recelosos con personas. Este es el momento crítico para consolidar un perro amigable, si dejamos pasar esta etapa sin solucionar estos desajustes tendremos un adulto problemático y que requerirá atención especializada para recuperar la normalidad.
3. Educación: Aunque la educación es menos relevante que en un cachorro no debe ser descuidada, la transición hacia el adulto conlleva muchos riesgos de perder lo conseguido, por ello debemos tener atención en que la exhuberancia de la adolescencia no vuelva a nuestro perro brusco o desabrido.
4. Autocontrol: Un perro joven está rebosante de energía: saltos, tirones, carreras por el sofá… Es necesario enseñarle a que se autocontrole, si no lo hacemos se puede terminar cayendo en castigos y enfados que no tienen sentido y cuyos resultados se deben más a romper la alegría del perro que a su calidad didáctica. Si no enseñamos autocontrol en este momento difícilmente se enseñará después.
5. Trabajo en equipo: El perro tiene que asumir un papel coordinado y colaborativo con los miembros de su grupo social. Tenemos dos opciones: o el perro hace cosas con nosotros o nos terminará haciendo cosas a nosotros.
6. Ejercicio como inductor de tranquilidad: Cuando un perro joven necesita descargar su energía y no le damos la actividad adecuada puede terminar realizando alguna que no sólo no nos convenga sino que tenga un efecto excitante que agrava el problema a largo plazo y puede terminar generando un adulto hiperactivo o muy exigente de atención con sus propietarios.
Sin embargo si sabemos elegir ejercicios y actividades formativas adecuadas conseguiremos que el perro se divierta y se agote pero también que se relaje y tranquilice. El efecto a largo plazo es un perro que sabe cuándo y dónde generar actividad y cuándo y dónde debe estar calmado.
¿Cómo se lleva a cabo?
Metodología:
1. Trabajo de olfato: Entrenar al perro a usar su nariz le enseña a autocontrolarse y gestionar su impulsividad para poder ser eficiente en la búsqueda. Enseñando al perro a localizar a su dueño escondido o juguetes ocultos, incluso un grano de café enterrado en el campo, estamos dándole una actividad que favorece la concentración y que resulta en un perro feliz, relajado ¡y un dueño impresionado de lo que puede hacer su amigo de cuatro patas!
2. Juegos de traer y soltar: El juego es un constructor inmejorable de la forma de actuar del perro, en su adolescencia es frecuente que muchos perros empiecen a dejar de traernos los juguetes e incluso nos toreen al intentar quitárselos, lo que puede desajustarnos todo el adiestramiento y equilibrio del perro, que aprende a ser desobediente e hiperactivo. Este es el mejor momento para enseñarle que es más divertido jugar con nosotros que jugárnosla.
3. Juegos de tirar y soltar: Tironear de los juguetes es una conducta normal y saludable para los perros, sin embargo si no le damos normas claras el juego puede volverse desagradable e incontrolable, pudiendo llevar a verdaderos problemas de obediencia e incluso a determinadas formas de agresión. El perro debe jugar, pero es nuestra responsabilidad indicarle cómo.
4. Relajar y activar: Enseñaremos a nuestro perros a relajarse y activarse con ayuda de un comando, consiguiendo que su estado emocional se mantenga en el nivel adecuado.
5. Formación de los propietarios: Hacer algo sin saber porqué no es formativo, daremos unas cortas clases teóricas con todo lo que se debe y no se debe hacer con el perro joven. Así se puede continuar el trabajo en casa y durante los paseos.
6. Potenciación de la llamada: La llamada es la más importante acción que solicitaremos al perro adulto para su manejo, buscaremos que los perros acudan en las situaciones más cotidianas y difíciles: mientras juegan con otros perros, cuando se van a perseguir una pelota ajena...
7. Enseñanza de acciones creativas de adiestramiento: Además de trabajar y avanzar en los comandos ya conocidos (sentarse, tumbarse, andar al lado…) enseñaremos al perro divertidas acciones nuevas (saludar, andar hacia atrás, hacerse el muerto…) que mantendrán su mente ocupada y su atención en nosotros. Obedecernos será lo más divertido que encontrarán.
8. No tirar de la correa: Además del comando de andar a nuestro lado enseñaremos al perro a pasear relajado yendo de la correa, así podremos darle un paseo divertido y satisfactorio incluso en aquellos lugares en los que, por legislación o seguridad, no podamos soltarlos.
9. Sesiones comunes: Durante las clases los perros aprenden cuándo pueden jugar con los otros perros y cuándo deben concentrarse en lo que indica su dueño, además si el perro actúa brusca o inadecuadamente durante el juego se le corrige no dejándole participar en las actividades durante un rato, con lo que se esfuerza al máximo en portarse bien para seguir trabajando. Conseguimos interés e implicación del perro en el trabajo y un perro sociable con los otros perros.
11. Rutas formativas: Todo lo anterior se organiza de manera que en cada sesión el perro cambia de una actividad o otra cada poco tiempo lo que hace mucho más ameno e interesante el entrenamiento para el perro (¡y para el propietario!). Huye de las repeticiones interminables de las mismas cuatro o cinco acciones, con un cachorro es aburrido, con un perro joven genera desinterés de la clase y de su propietario.
¿Cuándo?
El curso dura tres fines de semana alternos, durante tres horas sabados y domingos por las mañanas:
Fechas: 12-33 de Marzo, 26-27 de Marzo, 09-10 de Abril
Horario: de 11.30 a 14.30h
¿Dónde?
En Ribaroja de Turia
¿Quién puede apuntarse?
Todos los propietarios de perros jóvenes de entre 6 y 24 meses de edad.
Precio: 195€ Matricula incluida